Los inversores también deben ser responsables

Pescadores y agricultores de Gujarat, India, demandaron a la Corporación Financiera Internacional / CFI por financiar una planta de carbón que causó graves daños al medio ambiente local, incluido el ecosistema marino. Más de 870 mil familias de pescadores resultaron perjudicadas por la instalación y operación de la planta, destruyendo un importante sector pesquero indio.

En abril de 2008, el Directorio de la CFI del Grupo del Banco Mundial aprobó un préstamo de $ 450 millones para la planta Tata Mundra Ultra Mega. Esta planta causó daños directos e irreparables, que incluyeron amenazas a la salud, destrucción de propiedad, pérdida de medios de vida, destrucción del medio ambiente y desplazamiento económico y físico. La contaminación térmica ha dañado el ecosistema marino local; el transporte de carbón desde el puerto hasta la planta ha levantado polvo y cenizas volantes que dañan el medio ambiente, la salud y el bienestar de la población local.

El 27 de febrero de 2019, una decisión histórica con un voto de 7-1 determinó que las organizaciones internacionales, incluido el Grupo del Banco Mundial, podrían ser demandadas en los tribunales de EE. UU. por sus actividades comerciales. A pesar de la histórica decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, el caso aún continúa y la planta de Tata Mundra todavía está en funcionamiento.

Los inversores también deben ser responsables del daño económico y ambiental causado por las empresas que financian. Este caso está sentando un precedente histórico: puede empoderar a las comunidades de primera línea que actualmente están amenazadas por abusos corporativos al penalizar a las instituciones internacionales y de inversión extranjera directa que financian y son cómplices de estos proyectos de alto costo social y ambiental.

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